“La circulación de mercancías es el punto de arranque del capital. La producción de mercancías y su circulación desarrollada, o sea, el comercio forman las premisas históricas en que surge el capital. La biografía moderna del capital comienza en el siglo XVI, con el comercio y el mercado mundiales forman las ” [Karl Marx, El capital. Crítica de la economía política, tomo I]
“Así, en estos términos, una sociedad nacional es, primero, el producto del tipo de los cambios sociales que se resumen en el término modernización y, segundo, es una forma que, o bien inicialmente ayudó a y posteriormente entró en, o bien resultó históricamente de la (eventual) red global de sociedades ya mencionada. Una sociedad nacional existe siempre ‘dentro’ del contexto específico de una ‘red’ de Estados-naciones” [Immanuel Wallerstein y Terence Hopkins, El estudio comparado de las sociedades nacionales]
El siguiente trabajo expondrá a grosso modo, que la crisis del Estado-nación no es un fenómeno totalmente nuevo como se destaca hoy en día, sino que ha sido una constante histórica y que ha sido puesta en el tapete con la llamada “cuestión de la dependencia”. El Estado-nación moderno, que se origina con la “modernidad” capitalista, siempre ha sido constreñido por el sistema-mundo capitalista, ya sea “políticamente” por el sistema interestatal y “económicamente” por el mercado mundial. Ambas esferas del sistema-mundo efectivamente constriñen el desenvolvimiento del Estado dándole a éste una relativa fortaleza y/o debilidad en el ámbito “externo”, en que la debilidad se expresa en el colonialismo o el neo-colonialismo, mientras que la fortaleza se expresa en el imperialismo y los intentos por romper el equilibrio de poder dentro del sistema-mundo en su conjunto. Cabe destacar que esa relativa fortaleza/debilidad de esta estructura política, está dada en última instancia por la capacidad de acumulación de capital que tenga. Sin embargo, una constante que casi siempre se ha mantenido en el marco de ese sistema ha sido el fortalecimiento del Estado hacia su “interior”, es decir, con respecto a su propio territorio y a su población. Por tanto, la crisis del Estado-nación como tal no es tan así porque aún tiene capacidad para ejercer su imperium por sobre su territorio y población. Leer el resto de esta entrada »