La cultura es el sistema-mundo. Una réplica a Boyne. Por Immanuel Wallerstein

7 01 2011

Es una gran lástima que el mundo no sea como a nosotros nos gustaría que fuese. Pero ¿hace algún bien matar al mensajero? Roy Boyne comienza su artículo al reafirmar que yo reclamo estar hablando sobre  la “capacidad de crear realidades culturales”, mientras que, de hecho, estoy hablando sobre la “capacidad de utilizar estrategias culturales”. Tengo entendido que aquélla es encomiable, pero ésta es dudosa, o manipulativa. La pura crea realidades; la impura utiliza estrategias. Roy Boyne claramente tiene un sentido más fino de discernimiento del que yo tengo; él sabe cuándo alguien o algún grupo está creando una realidad antes que meramente utilizando una estrategia. Admito que no he encontrado ninguna manera práctica de trazar la línea, y me he rendido de ese esfuerzo hace mucho. Las ciencias sociales históricas no deberían dudar de estar informadas por y basadas en opciones morales. Pero no creo que los cientistas sociales sirvan a algún propósito al moralizar. Utilizar estrategias no es inmoral en cualquier caso, y el uso de estrategias es una realidad bastante cultural.

Lo que diré a las ruidosas denuncias de Roy Boyne, que realmente he dejado de golpear a mi esposa: que yo admito que la cultura involucra “descripción rica” (quién podría pensar alguna vez de otra manera, pero ¿la “política” y la “economía”  no involucran también la “descripción rica”?); que yo no creo que uno pueda solo hacer declaraciones “triviales” sobre la cultura (¿por qué más me molestaría en escribir este artículo, y otros, con “cultura” en el título?); que yo no creo que la cultura sólo sea “derivativa” (¿cómo podría yo pensar eso cuando yo niego la presunta autonomía ontológica de las tres esferas de la economía, la política y la cultura?); ¿que yo no crea que el racismo y el sexismo sean “epifenómenos” (cuando de hecho he dicho una y otra vez que son realidades definitorias fundamentales del moderno sistema mundo)?.

Boyne aparentemente piensa que yo creo que las estructuras económicas tienen “reflejos mecánicos”, que son “tangibles” (¿usted o cualquiera, señor Boyne, ha tocado alguna vez un “alza de la tasa de interés” o un “descenso de la tasa de ganancia”?). Suficiente de slogans.

Sólo obtenemos una definición de cultura en el artículo de Boyne: “cultura es lo que necesita ser descrito, lo que no puede ser anticipado sobre la base de alguna premisa teórica”. Escribí todo un libro, llamado El capitalismo histórico, en que expliqué el uso de mi locución un tanto inusual en el título, reflejando mi sentimiento de que la mayoría de los análisis del capitalismo fueron derivados de premisas teóricas y yo creí que su análisis tiene que comenzar con la descripción de lo que realmente ocurrió históricamente. Esta actitud, pensé, la estaba continuando en mi artículo sobre “La cultura como el campo de lucha ideológica del moderno sistema-mundo”. Estaba buscando deletrear cómo la “cultura” como concepto ha sido usada históricamente en los últimos dos siglos o aproximadamente, y lo que creí que yacía tras su uso, incluyendo lo que creo han sido las confusiones sistemáticas en su uso. (No hay duda que Dilthey también vió un doble uso; ¿y qué?). Traté el concepto de cultura exactamente cómo trataría cualquier otro concepto (por ejemplo: renta, burguesía, el pueblo, democracia, soberanía, plusvalor, y así sucesivamente ad infinitum) como históricamente formada, creada y recreada, no meramente una herramienta de análisis sino un objeto de análisis. No pido disculpa alguna por este esfuerzo. Por supuesto, la cultura es finalmente “derivativa”. Todo concepto, al ser un concepto, implica una derivación. No hay nada absolutamente especial en esto sobre la cultura.

¿Por qué, entonces, Roy Boyne y muchos otros, están tan agitados al respecto, tan defensivos al respecto, el chasse gardée de la cultura? Sospecho que él ve en la “cultura” la expresión de la libertad humana y libre albedrío frente a los demonios opresivos mecánicos que nos gobiernan (¿la “economía política”?). Si es así, él le está espetando al árbol equivocado. En todo caso, la cultura es una palabra que describe lo que nos constriñe (en la forma más efectiva posible, al formar nuestra “voluntad” que busca realizar su “libertad”) y no es una palabra que describe nuestra capacidad de escapar a estos constreñimientos. Herbert Marcuse, en Eros y civilización, arremete contra aquellos quienes desean redefinir los conceptos freudianos al dar un rol más grande a los factores socio-culturales en la formación de nuestras personalidades. Él observa que éste es el camino hacia nuestro ser moldeado de nuevo por la “sociedad”. Él argumenta que el id freudiano, en tanto que esté basado precisamente en la biología y no en la cultura, es el único resguardo de nuestra libertad, la única forma en que alguna vez esperamemos escapar los grilletes del “objetivismo bruto y desinteresado”.

Hay dos asuntos finalmente en cuestión en este debate. Uno es el asunto de la agencia: ¿pueden aquellos que sufren (del racismo digamos) hacer cualquier cosa sobre esto, algo que importe? El segundo es si ¿existe algo llamado “cultura” que merece un lugar, un lugar privilegiado incluso, en nuestra epistemología?

Sobre la agencia, me permito a mi mismo repetir lo que previamente dije en una discusión de las perspectivas de Walter Rodney sobre la agencia, con lo cual tenía mucha simpatía:

“El asunto de la agencia no es simple. Este plaga a las ciencias sociales. En cuanto a quienes denigran las generalizaciones en nombre de la unicidad idiográfica nunca se cansan de decir, cualquier análisis estructural implica que un individuo, un grupo está atrapado en alguna red no de su creación y fuera de su control. Y así es, excepto que esta red a su vez es formada por la suma de voluntades que son formadas a su vez por las condiciones estructurales (constreñimientos) —un círculo perfecto. Si uno añade a este acertijo el hecho de que virtualmente en cualquier situación social, los actores podrían estar clasificados en una jerarquía de poder —algunos más fuertes, algunos más débiles— se sigue lógicamente  que el más fuerte ‘consigue lo que quiere’  más frecuentemente que el más débil. Por lo demás, ¿en qué sentido son más fuertes? Esta realidad social es transformada en un problema del analista cuando discutimos la agencia. ¿Debería el analista  describir la historia desde arriba hacia abajo o desde abajo hacia arriba? La respuesta obvia es que el analista no debería escoger ninguna, puesto que ambas están inextricablemente vinculadas. Las dos son una analíticamente” (Wallerstein, 1986)

Sobre el segundo asunto, la importancia de estudiar la cultura, lo siento de la misma manera que siento al estudiar la “economía” o la “política”. Esto es un no-sujeto, inventado por nosotros por la ciencia social del siglo diecinueve. Mientras más pronto impensemos esta nefasta trinidad, más pronto comenzaremos a construir una nueva ciencia social histórica que nos saque de los muchos cul-de-sacs en que nosotros mismos nos encontramos. Enfatizando la “cultura” en orden de contrabalancear los énfasis que otros han puesto en la “economía” o en la “política” no resuelve del todo el problema; de hecho lo empeora. Debemos superar totalmente la terminología.

Confieso que no tengo una solución fácil para ofrecer. Soy una víctima de mi educación tanto como mis colegas. Así que también recurro a usar los lenguajes conceptuales engañosos existentes en orden de comunicar. Pero reafirmo que estoy en búsqueda de uno mejor, y que el análisis de sistemas-mundo, si es que tiene algún valor en absoluto, es parte de esta búsqueda, una encarnación de nuestra búsqueda colectiva por una concepción radicalmente revisada.

Referencias

Immanuel Wallerstein, 1986, “Walter Rodney: The Historian as Spokesman for Historical Forces”, American Ethnologist, 12(2): 330-36

Por Immanuel Wallerstein

Traducido por Luis Garrido

Fuente: Theory Culture Society, 1990; 7; 63


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2 responses

2 03 2013
Alexander

“Is there really no way to transfer my VC and Wii – Ware games from my Wii to another. Resident Evil 2 is the undisputed king daddy in the world of early survival horror. In our next article, we’ll be tackling using SNES4i – Phone to do exactly that – play those old favorites, like Chono Trigger, Super Ghouls and Ghosts, or even Super Mario Bros 3.

10 03 2013
myvideo downloader

Rather,all the applications keep running in the background although in a low power
state,utilizing both processing power and memory that leads to a lower battery life.
Remove other nearby wireless devices, such as a cordless or cellular telephone and make sure the mouse
is at least eight inches away from a wireless keyboard. Double Tap (Tap
the home button twice >Press down on an app for one second >Hit the “minus” button on all apps that
are running) When you open an app, it stays running until
you actually turn it off.

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